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Doña Blanca de Whiteflower, esposa del rey Clarece de Whiteflower, soberano de Whitelandia, estaba muy preocupada; había enviado varios emisarios a recorrer a pie su extenso país (formado por treinta y dos provincias) y hasta el momento no tenía noticias de ninguno de ellos. El motivo de su preocupación era el conocer la ambición de la reina BlakStar, esposa del rey Darkness, quien era el soberano del poderoso vecino y colindante reino de Darkheart. Los informes que al respecto tenía la reina Doña Blanca eran de que, en repetidas ocasiones, se habían visto rondando por diversas provincias de Whitelandia a algunos espías darkheartianos, seguramente enviados por la reina BlakStar con el propósito de sembrar la alarma y el desconcierto entre los habitantes de este pacífico país. Además, Doña Blanca conocía los propósitos del rey Darkness de intentar engrandecer su reino anexionándose algunas de las provincias mas ricas de Whitelandia, así es que no es de extrañar que estuviera preocupada con las noticias que había ido conociendo por distintos medios. Lo que habréis observado es que parece ser que las decisiones de Whitelandia las tomaba la reina Doña Blanca y esto es debido a que el rey Clarence es un ser de lo mas tranquilo, que no se preocupaba mas que de ir de caza por los bosques cercanos a su castillo o de jugar al ajedrez con alguno de sus cortesanos. Sobre todo era muy dado a jugar con un obispo llamado Don Filipo y en otras ocasiones con un caballero de su corte que no me acuerdo como se llamaba. En vista de que no tenía noticias de sus emisarios, Doña Blanca decidió enviar de observación a diversos nobles de su corte. Sabiendo lo inteligente que era Don Filipo (el obispo), lo envió a recorrer las provincias situadas al oeste de Whitelandia; un poco mas tarde envió a otro obispo a recorrer las provincias del este del país, sorprendiéndose de su inmediato regreso con el informe de que había sido obligado a retroceder por el ataque combinado de varios campesinos de Darkheart que sin duda estaban haciendo de las suyas en las provincias del este. Alarmada la reina, decidió enviar a dos caballeros armados hasta los dientes para intentar contrarrestar el ataque de los darkheartianos, quienes fueron inmediatamente bloqueados y no pudieron seguir haciendo daño. También fue decisivo el envío de diversos guerreros a pié para evitar el avance de los darkheartianos, quienes a su vez se habían ido reforzando con algunos guerreros a caballo enviados por la reina BlakStar. Los valientes guerreros whitelandianos, apoyados por los caballeros y los obispos que habían sido enviados por su reina, consiguieron abatir a alguno de ellos e incluso hacer retroceder a algún caballero dakheartiano. A todo esto, el rey Clarence de Whiteflower, dejando el combate en manos de su esposa Doña Blanca, se retiró prudentemente (yo diría que cobardemente) a refugiarse tras las murallas de una fortaleza casi inexpugnable de su reino. Mientras tanto, Doña Blanca seguía dirigiendo a sus fuerzas combatientes y en varias ocasiones incluso saliendo a batallar ella misma con todas sus armas, pues en aquella época, las reinas habían sido educadas en el manejo de toda clase de armas, tanto ofensivas como defensivas. Tuvieron lugar multitud de escaramuzas, con numerosas bajas por ambos bandos, pero las fuerzas de la reina Doña Blanca, muy bien dirigidas por ella, consiguieron hacer retroceder poco a poco a las huestes enemigas y conseguir sustancial ventaja, no solo en cuanto al terreno conquistado, sino en la posición estratégica, que les permitió incluso dar cerco y sitiar muy efectivamente tanto a la reina BlakStar como a su marido el rey Darkness. La reina BlakStar fue abatida en un encarnizado combate que sostuvo contra el ataque combinado de dos caballeros y del obispo Don Filipo y al final se consiguió que el rey Darkness, viéndose totalmente acorralado por las fuerzas de Whitelandia, se rindió ante la reina Doña Blanca. A partir de entonces reinó la paz en aquel país, que había pasado de tener treinta y dos a tener sesenta y cuatro provincias (igual que el número de casillas que hay en un tablero de ajedrez). Y ahora, si quieres ver el campo de batalla donde se produjeron las escaramuzas que se han descrito anteriormente y las fuerzas contendientes en esta encarnizada guerra, no tienes mas que pasar a la página siguiente, donde te enterarás con todo detalle de lo ocurrido.
Escenario de la guerra
Algunas aclaraciones al texto. En cuanto al escenario y los principales personajes, me imagino que ya os habrá quedado muy claro con el gráfico. La reina Doña Blanca envía emisarios a pié a recorrer su reino (está claro que se trata del avance de varios peones blancos). Después envía a D. Filipo (el alfil blanco de los cuadros blancos). Mas tarde a otro obispo (el alfil blanco de los cuadros negros) quien retrocede agobiado por los peones negros. Un poco mas adelante envía a los caballos blancos para reforzar el ataque. Se produce una dura batalla de piezas blancas contra las negras en el centro del tablero, por supuesto con varias bajas por ambos bandos. El rey blanco (Clarence) se retira tras su fortaleza (se enroca tras la torre). La reina blanca participa activamente en el ataque. Entre los dos caballos y un alfil blanco logran abatir a la reina negra. El rey negro es acorralado totalmente (jaque mate) y se rinde. Whitelandia queda dueña de las 64 casillas del tablero. A mis nietos Daniel, Celia y Raquel. Escrito por RAMAMAЯ en La Vila, el 24 de marzo del 2005
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