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2.- La cochina envidia y la sana envidia 6.- No solo la ropa hace al monje 7.- El mejor adaptado, triunfa
Sinopsis de MINICUENTOS CON MORALEJA
En el propio enunciado de esta recopilación ya se expresa su contenido. Pequeñas historias de las que se pueda obtener alguna buena enseñanza. En la casi totalidad de mis anteriores cuentos infantiles, siempre he procurado que su lectura lleve al reconocimiento de que es necesario que las buenas costumbres prevalezcan y, para ello, he intentado resaltar las buenas cualidades del ser humano, sobre todo en lo relativo a la solidaridad y el espíritu de superación. Ese es también el principal objetivo de esta serie de minicuentos.
En cierta ocasión una presuntuosa mosca se posó en lo alto de la cabeza de una jirafa y desde allí se puso a observar el magnífico panorama que se divisaba. Tan bonito era lo que veía desde allí que se puso tan ufana y empezó a pensar para si misma: - Hay que ver que paisaje se contempla desde esta posición. Seguro que soy la mosca mas importante del mundo al haber podido llegar hasta aquí. Así estaba con sus elevados pensamientos, cuando la jirafa se puso a mover sus largas orejas y en una de aquellas sacudidas le propinó un fuerte mamporro a la mosca, quien cayó desde las alturas al mismísimo suelo y donde estuvo a punto de ser pisoteada por las pezuñas de la propia jirafa.
Moraleja: Nadie es mas importante por la posición que ocupa en algún momento de su vida, sino que la importancia la define su propia valía personal.
RAMAMAЯ 12 de marzo del 2006 Ir al Índice de contenido
La cochina envidia y la sana envidia
La mamá de Marta estaba preocupada por su hija, la veía casi siempre con el ceño fruncido y parecía como si estuviese enfadada consigo misma y con todo el mundo. La empezó a sonsacar con preguntas para averiguar las causas de aquel mal carácter y pudo darse cuenta de que lo que tenía su hija era pura y simple envidia de muchos de sus compañeros y amigos. Tenía envidia de Juanita, su mejor amiga, porque la veía siempre tan aseada y elegante. Envidiaba a Lourdes por su facilidad para las matemáticas y las operaciones con los números. Tampoco la gustaba que Rosalía la ganase siempre en las competiciones de ajedrez y para colmo, tampoco la hacía ninguna gracia la soltura y habilidad de Julia en lo relativo a cualquier deporte. Entonces su mamá la dio este importantísimo consejo: - Mira hija, la envidia por si misma no es mas que una preocupación que te estropea el carácter y que hará que nadie te quiera. Solo la puedes sacar partido si la conviertes en lo que llaman “sana envidia” y aprovechar para mejorar en tus cualidades. Estudia mucho las matemáticas para que puedas adquirir mucha soltura y entonces ya no envidiarás a Rosalía. Procura ser mas aseada en tus costumbres, imitando a Juanita lo mejor que puedas. La habilidad en el deporte y en el ajedrez se adquiere practicando con tesón. Si te aplicas a conseguir mejorar tus propias facultades y habilidades, ya verás como no necesitas envidiar a nadie.
RAMAMAЯ 12 de marzo del 2006
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Javier y Pedrito son dos buenos e inseparables amigos, aunque por sus respectivos caracteres podría parecer una relación imposible. Pedrito es un niño generoso con todo el mundo y siempre dispuesto a hacer un favor a quien lo necesite. Sin embargo, Javier es un chiquillo egoísta que solo mira por si mismo y poco dispuesto a ayudar a nadie. Lo suyo es suyo y de nadie mas. En cierta ocasión se llevó la lección mas grande de su vida, pues los dos amigos tuvieron un problema en el colegio (el tipo de problema ahora no viene al caso). Lo importante es que todo el mundo se desvivía por ayudar a Pedrito, mientras que a Javier no le hacían el menor caso y solo le ayudaron cuando no quedaba mas remedio. Al quejarse ante los demás, le recordaron que el no era precisamente una persona agradable con nadie y que demasiado habían hecho con ayudarle, aunque fuese en segundo lugar.
Hay varios refranes que nos recuerdan lo ventajoso de la generosidad frente al egoísmo: “Haz bien y no mires a quien” “Al final, recogerás lo que siembres”
RAMAMAЯ 12 de marzo del 2006 Ir al Índice de contenido
Me imagino que os acordaréis de aquella fábula de la liebre y la tortuga, en la que las dos competían en una desigual carrera. Ocurrió que la rapidísima liebre se confió en el camino y se echó a descansar, mientras que la lenta tortuga siguió a su bola, despacito pero sin pausa y al final logró hacerse con el primer puesto. Mas o menos parecido a esto les ocurría a dos amiguitos del cole. Uno de ellos, llamado Nicolás (a quien conocían como Colasito), era un chaval superinteligente que asimilaba todas las cosas en un santiamén, así que cogió la mala costumbre de realizar el mínimo esfuerzo en los estudios y lo dejaba todo para última hora, ya que sabía que de todos modos iba a conseguir aprenderse todo en un pispás. Así es que empleaba su tiempo en otras cosas mas divertidas que el estudio, por ejemplo ver la tele y jugar a la Play. Sin embargo, su compañero y amigo Javi, no era tan inteligente y le costaba un poco mas asimilar lo estudiado, por lo que procedía a estudiar con mucha constancia y dedicación los temas del cole y al final su esfuerzo siempre era premiado, pues conseguía sacar mejores notas que Colasito.
Está claro que lo que se realiza concienzudamente, aunque sea despacio, pero con el esfuerzo de la constancia y del trabajo bien hecho, nos proporciona siempre los mejores resultados.
RAMAMAЯ 13 de marzo del 2006
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Es lo
que normalmente hacen siempre esos “casi inteligentes” insectos que
conocemos como hormigas y que se afanan en el buen tiempo acaparando
alimentos que les servirán en el futuro, cuando las condiciones del
clima les impidan salir de sus guaridas a obtener el sustento. Mas o menos el mismo proceder tienen las ardillas y otros muchos roedores, que llevan alimento a sus escondites o “despensas”, donde lo encontrarán en épocas de escasez.
RAMAMAR 29 de marzo del 2006
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Estoy en absoluto de acuerdo con ese refrán que dice: “El hábito no hace al monje”, queriéndose referir a que, además del aspecto exterior, para poderse comparar con una determinada personalidad hay que adquirir también todos sus conocimientos, costumbres y cultura. Si sentimos la necesidad de parecernos a algún personaje por el que sentimos verdadera admiración, lo menos importante será imitarle en su manera de vestir, o de peinarse, o en su manera de caminar, sino que lo mas principal será procurar llegar a adquirir sus mismos conocimientos, cultura, educación, personalidad y todas esas cualidades que son las que verdaderamente conforman la personalidad de un individuo. El que solo se conforma con parecerse en su aspecto externo, nunca llegará a conseguir lo que de verdad pretende. El aspecto exterior no nos va a convertir en mejores de lo que somos. También hay otro refrán que se puede aplicar -mas o menos- en este mismo sentido:
“Aunque la mona se vista de seda, mona se queda”
RAMAMAЯ 29 de marzo del 2006 Ir al Índice de contenido
Este mini-relato solo pretende resaltar la importancia de la especialización en un determinado campo, la que nos dará las mayores probabilidades de éxito. Como casi siempre, tomaremos las habilidades de los animales, de los que os señalaré unos cuantos ejemplos. ¿Sabéis quien será el que mejor aprovecha los tallos mas tiernos y jugosos que crecen en las ramas mas altas de los árboles? Pues indudablemente la jirafa, que se beneficia de la larguísima longitud de su cuello para alcanzarlas. ¿Quién aprovechará mejor el riquísimo néctar y el polen de las flores? Aquellos animales provistos de una trompa preparada al efecto, como son las mariposas; los que tienen el tamaño adecuado para penetrar en el interior de la flor, como son las abejas y otros pequeños insectos o los que (aunque sean de mayor tamaño) posean una lengua larga y afilada como les pasa a los colibríes. ¿Quién será el mejor cazador volando por los aires? El que pueda alcanzar la mayor velocidad y precisión, como le ocurre al halcón peregrino. Otro tanto ocurrirá bajo el agua, donde los tiburones son los más rápidos y aventajados nadadores. Muchos animales sobreviven (aunque no siempre) gracias a su velocidad y agilidad en tierra, como les ocurre a la mayoría de los cérvidos y otros herbívoros de las grandes praderas. Otros animales se especializan en el finísimo olfato, como por ejemplo los felinos. También basan su superioridad en sus armas (garras y colmillos) y en su potencia de ataque. Otros, además de su olfato, poseen una especial resistencia a la fatiga y persiguen a sus presas hasta agotarlas, como los lobos, hienas y licaones. Y así podríamos poner ejemplos para llenar un libro. Lo que de verdad quiero resaltaros con estas palabras es que, si queréis triunfar en un determinado aspecto de la vida, habéis de procurar especializaros en ello y dirigir vuestros esfuerzos a conseguir -en ese preciso tema- los mejores resultados. RAMAMAЯ 31 de marzo del 2006 Ir al Índice de contenido
Esta claro que lo mas importante de una persona es lo que tenga dentro (me refiero a su formación afectiva e intelectual), pero además, también resulta interesante que nuestra presencia e imagen ante los demás sea de la mejor calidad posible. Y si no, que se lo pregunten a aquel precioso tulipán que nació entre otros muchos hermanos suyos y que se las prometía muy felices por la admiración que podrían causar a quienes le contemplaran en el momento mas esplendoroso de su corta vida, esto es: cuando su delicada flor se abriese en todo su esplendor.
Pero la culpa no solo se la podemos achacar a la oruga, sino también al descuidado jardinero que en su momento no procedió a fumigar con algún insecticida las plantas del jardín, permitiendo que prosperasen aquellas voraces orugas. Quede esto como prueba de que no solo hay que plantar bonitas flores (o proveerse de unas bonitas vestiduras), sino que también hay que mantenerlas sanas y vistosas (lo que también equivale a cuidar nuestra presencia e imagen con un cuidadoso aseo).
RAMAMAЯ Madrid, a 26 de abril del 2006
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Aquel dicho de que “los últimos serán los primeros” está sacado de las palabras de Jesucristo en relación a que aquellas personas que en este mundo hayan estado sufriendo por pertenecer a las clases mas humildes y que mas tarde -en el cielo y si han sido buenas personas- serán recompensados por su paciencia y tratados con todos los honores “sentándose a la derecha del Padre”, o sea en los mejores puestos de la mesa celestial. La realidad de este mundo es que aquellos que no se esfuercen por conseguir salir de los últimos puestos en la escala social, no se si serán recompensados en la otra vida, pero lo que es en esta, lo van a llevar muy crudo. De hecho, aquellos cuya vida no esté basada en el trabajo cotidiano y honrado, esforzándose en conseguir mejorar su estatus social por procedimientos legales y honestos, ni en esta vida ni en la celestial van a ser recompensados y seguramente siempre serán “los últimos” en todo. Así es que yo me quedo con mi frase: Los últimos que no hagan nada por dejar de serlo, serán siempre los últimos RAMAMAЯ Madrid, 4 de febrero del 2007 Ir al Índice de contenido
Calcular las consecuencias Antes de emprender cualquier empresa, conviene calcular bien las consecuencias de lo que pueda ocurrir en el futuro, no sea que te vaya a suceder lo que le sucedió a la Luna en cierta ocasión. Era una tarde muy clara de invierno y aquella antena brillaba entre los árboles del monte con una luz tan especial que la Luna tuvo la tentación de bajar a ver que era aquello tan bonito. Pero se acercó tanto a la antena que las ondas electromagnéticas -que allí llegaban y volvían a ser emitidas otra vez-, la capturaron entre sus redes y a la Luna le era imposible escapar de su atracción. Estuvo allí mucho rato sin poder moverse apenas unos centímetros, siendo el momento en que Isa la captó con su cámara, con la preocupación de ver a la Luna atrapada y sin poder desplazarse en su movimiento de rotación sobre la Tierra.
Menos mal
que a Isa se le ocurrió llamar a los encargados de la antena y estos
cortaron la electricidad, con lo que la Luna se desprendió de su
singular prisión. De todos modos, estaba tan mareada del largo rato de preocupación que había tenido, que con el mareo cayó sobre la ladera del monte y fue rodando un buen rato hasta recuperarse del todo. Ya libre de sus ataduras, ascendió otra vez al cielo, prometiéndose a sí misma no volver a hacer nada sin pensárselo muy bien antes de hacerlo.
Antes de acometerlos, hay que calcular bien las posibles consecuencias de nuestros actos. Las fotos que acompañan el texto fueron tomadas por mi amiga Isabel, (a quien otros conocen como Isabel60) y han sido incluidas en este cuento con su permiso.
RAMAMAЯ Nov. 2008
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