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LA GOTA DE AGUA A mis nietos, Daniel, Celia y Raquel Después de su último salto, quedó temblorosa sobre aquella verde y brillante hoja. Todavía estaba aterrada por aquel rapidísimo vuelo que la había traído desde las nubes en una espectacular caída, acompañada de millones de gotas hermanas quienes, como ella, ignoraban la causa de su precipitado viaje y bajaban angustiadas por aquella tremenda velocidad. Mientras se balanceaba en su inestable posición sobre la hoja, intentó recordar sus anteriores vivencias.
Luego mas adelante fue cambiando el terreno, perdiendo su acusada inclinación y con ello el arroyo se hizo mucho mas sosegado y tranquilo, permitiéndole observar con mas detenimiento los bonitos parajes por donde discurría su viaje en compañía de muchísimas hermanas gotas, que asimismo disfrutaban del espectacular y divertido viaje.
En los abundantes árboles de las orillas del lago revoloteaban multitud de aves que alegraban con sus cánticos el apacible ambiente, haciendo del lugar un verdadero paraíso.
No os podéis figurar las espléndidas vistas que desde allí se podían divisar. La grandiosa nube fue recorriendo en aquellos días, (o meses, que no lo sé muy bien), muchísimos países mientras daba la vuelta a nuestro maravilloso planeta azul.
De aquella vertiginosa caída, la gota no recordaba nada mas que la angustia del incierto resultado de su rapidísimo viaje y así es como se encontró de repente con el impacto contra las hojas de un altísimo árbol, desde el que fue rebotando hacia abajo de rama en rama hasta encontrarse en el lugar que ahora la acogía: una verde y brillante hoja de un pequeño arbusto, cuya tendencia era a inclinarse bastante y con el consiguiente peligro de una nueva caída hacia abajo.
Y aquí es cuando
nuestra gota observó un detalle que la produjo el mas extraordinario
asombro: mirando a su alrededor descubrió que el lugar en que se en No se que habrá sido de ella de ahora en adelante, pero me imagino que seguirá siendo muy feliz y realizando de vez en cuando el “ciclo del agua”, ascendiendo al cielo y volviendo a regresar a la tierra para seguir formando parte de este maravilloso “planeta azul”.
Escrito por RAMAMAЯ En Madrid, a 26 de enero del 2008 Nota.- La foto que encabeza este cuento fue realizada por Roberto Nogueira, un excelente fotógrafo a quien gusta que le conozcan como BETO y quien me ha dado su autorización para emplearla aquí. Fue precisamente esta foto la que me inspiro la idea para escribir el cuento.
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