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. Principales personajes
LOS NOVIOS LOS PADRINOS Nacarina Irisado Blanquita Albino
ALGUNOS DE LOS TESTIGOS E INVITADOS Por parte del novio Por parte de la novia Rayitas Almejón Rayuela Circulitos Manchosa Naranjito
Cuernitos Mejilloncete Almejilla Vieriña
PIEDRAS DECORATIVAS Rosada Negrillo Fresita Olivino Verderón Mariquita
Huevete Pulguita Bolinche Manchado Chupón
Presentes “Gorrones”:
Ermitaño
Aquella mañana de principios del mes de abril estaba el arrecife muy concurrido: habían acudido de todas partes una gran multitud de amigos y conocidos para estar presentes en uno de los acontecimientos mas importantes de la temporada: la boda de dos preciosas almejas llamadas Nacarina e Irisado, muy queridos por todo el mundo por ser descendientes directos de los mismísimos Nacarón y Ostramadre, los reyes y mas bonitos representantes de todos los moluscos lamelibranquios bivalvos. Y ahora me diréis ¿y quien narices son esos moluscos lamelibranquios bivalvos?, pues son precisamente la familia de animales a quienes conocemos con el nombre genérico de almejas y de quienes proceden esas preciosas “conchitas” que a menudo encontramos al andar por la arena de la playa. Lo de bivalvos, es porque tienen precisamente dos conchas o valvas en cuyo interior se custodia y protege su delicado organismo.
Habíanse allí congregado también multitud de almejas de todo tipo, mejillones, berberechos de varias especies y tamaños; también participaron en la fiesta, adornando el entorno con sus hermosos colores una serie de piedras semipreciosas, que fueron llevadas allí al efecto por los amigos de los novios como obsequio y para ornato de las fiestas.
La presencia de otros curiosos no era tampoco de extrañar, así es que nadie se asustó cuando aparecieron por allí unos cuantos hipocampos (caballitos de mar) y algunos otros peces que, aparte de su curiosidad, no dieron ninguna otra preocupación a los asistentes.
Y ya por fin iba a empezar la ceremonia nupcial, los padrinos Albino y Blanquita prepararon un amplio círculo formado con las piedras decorativas que habían traído hasta allí los invitados. Los padrinos e invitados se colocaron en el exterior de este círculo y los novios Irisado y Nacarina se fueron introduciendo muy despacito dentro del círculo, andando como hacen casi todas las almejas: con la ayuda de una especie de pié que pueden sacar al exterior de sus conchas y con el que se van apoyando en la arena o en las piedras del fondo del mar.
Cuando este proceso reproductivo fue completado, todos los asistentes procedieron a dar a los novios un clamoroso aplauso, abriendo y cerrando con fuerza sus valvas, cuyo ruido se escuchó en muchos metros alrededor y así quedó concluida la principal ceremonia. Los huevecillos quedarían a partir de ahora a su propia suerte y solo algunos pocos conseguirían en el futuro llegar a ser ejemplares adultos. Semienterrados y disimulados en la arena del fondo, muchos de ellos serían arrastrados por la corriente y devorados por los peces del entorno e incluso a veces por otras almejas de su propia especie (que no despreciarían nunca este apetitoso alimento). Esta es la razón de que la mayoría de habitantes del mar expulsen gran cantidad de huevos en cada puesta. Aunque se malogren muchos huevos, así es casi seguro que algunos de ellos lograrán llegar a seres adultos y podrán a su vez seguir reproduciendo su especie. Una vez acabado todo el ceremonial cada cual se marchó por su lado, mientras la feliz pareja de recién casados se dirigía a dar un lento y parsimonioso paseo por un arenal de las cercanías, que está cubierto en su casi totalidad por unas preciosas plantas marinas llamadas poseidonias, muy propias del litoral mediterráneo. En el camino se fueron encontrando con diversos habitantes de los fondos submarinos, quienes a su paso iban felicitando y expresando sus mejores deseos a nuestros amigos Irisado y Nacarina.
Allí seguirán todavía y en cada primavera volverán a efectuar el grandioso proceso de la reproducción, poniendo y fecundando mas huevos, que poblarán el fondo del mar con sus descendientes. Eso sí, ya lo efectuarán sin tantos invitados ni testigos, solo en la mayor intimidad. Ah…y no os olvidéis que estos animales marinos pertenecen a los llamados moluscos lamelibranquios bivalvos. Bueno, con que os acordéis de la palabra bivalvos ya me conformo. A mis nietos Daniel, Celia y Raquel Escrito por RAMAMAЯ en La Vila, el 22 de marzo del 2005
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